OMC: la vida despuŽs de Doha
Por Umberto Mazzei, Ginebra, 06/08/2010
Por primera vez, julio pas— sin algœn intento fallido en
la OMC de forzar acuerdos en la Ronda
Doha. Reina pl‡cida tregua. La causa es que por su crisis econ—mica y su
creciente desempleo, los EE.UU. no tiene espacio pol’tico para pactos
comerciales pœblicos.
Por supuesto, para atribuir la culpa a otros, EE UU pide m‡s
apertura de mercado sabiendo que no la puede dar ni conseguir. M. Sun Thenyu,
embajador chino ante la OMC, lo dijo en pocas palabras: "EE.UU. es el
œnico miembro que insiste en que estamos lejos de concluir la ronda. Su nueva exigencia
es excesiva, tiene alto nivel de ambici—n, equivale a reiniciar la ronda y es una
desviaci—n flagrante del mandato de negociaci—n original. "[1]
DespuŽs de nueve a–os de negociaciones, el Director de la
OMC, Pascal Lamy, dice que hay consenso sobre el 80% de los asuntos. Se ve que
es el otro 20% lo que cuenta. Ese 80% no tiene nada sobre eliminaci—n de subsidios
agr’colas, la esencia del mandato de Doha. Estados Unidos aument— los aplicados
y pretende que basta recortar un tope te—rico inventado. Tal hipocres’a aumenta
la desconfianza y socava la voluntad pol’tica para un acuerdo.
La lenta negociaci—n en la OMC alimenta comentarios sobre lo que suceder’a si la
Ronda de Doha se "congela"; porque no habr‡ el coraje de pronunciarla
muerta. Trataremos de analizar
como eso afectar’a a la OMC y las iniciativas que podr’an tomar los pa’ses en
desarrollo.
Status Quo de la negociaci—n
Desde julio de 2008, se ha avanzado poco. En las reuniones
del G-20 financiero, los jefes del mundo ordenan siempre a sus ministros un
acuerdo sobre Doha. Es por la belleza del gesto, porque sus declaraciones
conjuntas suelen contradecir sus posiciones en la OMC. Cuando en Seœl, en noviembre,
los ministros de comercio informen al G-20, no habr‡ nada que decir.
En Ginebra, las negociaciones prosiguen, tŽcnicamente. El ComitŽ de agricultura tiene una brecha de diez
"cuestiones de fondo"[2], segœn su Presidente neocelandŽs,
David Walter[3]. En bienes industriales (NAMA), los
temas pendientes mas importantes son: los coeficientes de reducci—n arancelaria
y la ampliaci—n a sectores adicionales. En los servicios, nada se mueve desde
las ofertas del 2008. En normas - anti-dumping y aranceles compensatorios- hay fuertes diferencias en subvenciones
pesqueras. En la revisi—n de los acuerdos regionales (TLCs de USA / AAEs de UE) s—lo hay acuerdo sobre su mecanismo
de revisi—n.
Hasta el 2009, parec’a que los ÒborradoresÓ en los diferentes
temas ser’an la base para una negociaci—n. Desde 2009, cuando fue inaugurado el
Presidente Obama, EE.UU. pide m‡s acceso a mercado en agricultura, NAMA y
servicios, en particular lo pide de las econom’as emergentes. Su pretensi—n es rechazada por todos los miembros. Brasil,
China y la India dicen que ya pagaron muy caro el escaso desarrollo contenido
en el paquete.
Las cosas se complicaron con tres grandes crisis internacionales: los precios del
petr—leo, los precios de los alimentos y el colapso de Wall Street. Hay tambiŽn
el ÒshowÓ de la amenaza clim‡tica, que afecta el comercio y el
desarrollo. Por œltimo, en EE.UU. se da
prioridad a su salud pœblica, su problema financiero, la migraci—n o sus guerras
lejanas y se relegan las cuestiones comerciales, como lo demuestra la falta de
una Ley de Autoridad para Promoci—n Comercial (TPA), indispensable para una negociaci—n
comercial cre’ble[4].
La solicitud de los Estados Unidos para m‡s apertura de
mercado en productos industriales (NAMA) es un enga–o, porque la poca industria
civil que le queda no es competitiva. En la Agricultura, su ambici—n de
apertura si es muy cre’ble, porque sus exportaciones subsidiadas acaban con la
producci—n local, crean dependencia y lastiman a China, Brasil, India o Sur çfrica,
con mucha poblaci—n rural pobre. En servicios, la ambici—n de apertura es para
que los servicios financieros sigan causando burbujas globales y destruyendo
ahorros.
La cohesi—n en los grupos de negociaci—n
El debilitamiento de los
grupos de negociaci—n es la caracter’stica principal de estos dos œltimos a–os.
Vamos a dar un vistazo a los grupos m‡s importantes.
El G-20[5], protagonista en las negociaciones comerciales agr’colas desde
2003, sigue en su lucha contra los subsidios, las flexibilidades para la Caja
Azul de EE.UU., los subsidios al algod—n, etc., pero es la cuesti—n del SSM (arancel
que frenar’a un crecimiento letal de la
importaci—n agr’cola), divide al G-20 en miembros importadores y
exportadores. Ahora sus socios son m‡s
individualistas. Brasil es flexible con los
EE.UU. y la UE, pero Argentina, India y China se mantienen firmes. Ahora hay fracciones
con propuestas propias, como la introducida por Argentina, China e India sobre el
tema de la interpretaci—n y las enmiendas al Acuerdo sobre Agricultura.
El G-33[6] representa el 70% de la poblaci—n rural mundial, 31% de las
exportaciones agr’colas y 15% de las importaciones agr’colas mundiales[7]. El G-33 propuso dos medios para proteger a sus campesinos de
las exportaciones subsidiadas de EE.UU. y la UE: la lista SP (Productos
Especiales) y el SSM (Mecanismo de Salvaguardia Especial). Durante 2009, el
G-33 apoy— el SSM, pero en 2010 emiti— 7 papeles tŽcnicos algo ambiguos[8]. Como el SSM es rechazado por grandes exportadores (Australia, Canad‡ y
EE.UU.) puede que sea el efecto de presiones sobre las ÒEconom’as Peque–as y VulnerablesÓ,
que es mayor’a en el G-33. El SSM es una herramienta muy compleja, que ser’a
inmanejable con los requisitos que piden sus opositores.
El G-90 surgi— para aumentar
el poder econ—mico de los pa’ses pobres y peque–os en hacer cumplir las
resoluciones sobre disputas en la OMC. Lo integran el Grupo Africano, los ACP y
los PMA, que quieren tener una voz colectiva para los intereses de las econom’as
aisladas que dependen de productos b‡sicos. Sus econom’as suelen ser agr’colas y
por eso quieren eliminar los subsidios a las exportaciones agr’colas y mejorar su
acceso a los mercados extranjeros. El G-90 pide una cosecha temprana de las
cosas ya maduras en la negociaci—n.
Los PMA[9] son las econom’as
m‡s peque–as del mundo. Con el 12% de la
poblaci—n mundial, tienen apenas el
0,4% del comercio de bienes y el 0,44% del comercio de servicios (2008)[10]. Quieren
acceso a los mercados sin aranceles y sin cuotas (DFQF), pero desde julio 2008 hay
fisuras internas[11]. No
quieren obligaciones en servicios, est‡n en contra de los subsidios al algod—n
y quieren que sea menos exigente el procedimiento de la adhesi—n de los PMA. El
grupo pide tambiŽn una cosecha temprana para sus asuntos.
El caso
de los 4 del algod—n es irritante. Las
subvenciones del algod—n de EE.UU. matan de hambre a campesinos de cuatro
pa’ses africanos productores de algod—n: Benin, Burkina Faso, Mal’ y Chad. El acuerdo marco en la OMC del 2004
y la Declaraci—n Ministerial de Hong Kong, del 2005, ordenaron a la OMC que tratase
de inmediato el tema del algod—n y
que los subsidios a la exportaci—n de algod—n deb’an desaparecer para el a–o
2006. No pas— nada. El ÒlobbyÓ algodonero
norteamericano es poderoso. Estados Unidos firm— ambos, el acuerdo de 2004 y la
declaraci—n del 2005, pero dice que no har‡n nada mientras no haya
"avances" en las negociaciones agr’colas de Doha. Brasil gan— en OMC un
pleito sobre ese tema, pero EE.UU. ignora el fallo y los brasile–os postergan las
represalias que le concede.
El grupo ACP quiere
eliminar subsidios a la exportaci—n y apoyar su agricultura, pero les gusta la protecci—n
arancelaria de la UE, por el acceso preferencial derivado de su pasado
colonial. Esas preferencias son erosionadas por la negociaci—n sobre Productos
Tropicales, aunque haya 62 l’neas arancelarias excluidas de la lista de
negociaci—n.
El NAMA 11[12] lucha con los coeficientes de reducci—n arancelaria para bienes
industriales de la llamada la "f—rmula suiza". Su principio es la "reciprocidad
menos que plena", que permite a los pa’ses en desarrollo reducciones arancelarias
con un porcentaje de reducci—n menor que el de los pa’ses desarrollados. El
grupo se desintegr— con las concesiones obtenidas por algunos socios, pero
Argentina, Sud‡frica y Venezuela siguen en pie.
G-19 es el œltimo grupo
creado. Lo dirige la Uni—n Europea y sesiona
s—lo con embajadores titulares. Se reuni— en mayo y en julio de 2010. El G-19 trata de rescatar las negociaciones explorando
cuestiones generales de manera m‡s transparente. Quiere que EE UU vuelva a
negociar para mantener la presencia en el G-20 Financiero. Es notable que no
hayan invitado a Pascal Lamy, tal vez para mostrar que es una negociaci—n
conducida s—lo por miembros.
ALBA
Los pa’ses del ALBA pueden
tener m‡s fuerza en la OMC, pero hay fallas de coordinaci—n que creo
constructivo se–alar. Cuba[13] pidi— una excepci—n para alargar
los crŽditos de sus importaciones agr’colas, Venezuela no la apoy—, Bolivia no
estaba y Ecuador lleg— despuŽs. S—lo la apoy— Argentina, que no es del ALBA.
Venezuela es conocida por la firmeza con que defiende la soberan’a y el desarrollo,
pero en OMC escurre el bulto. Propone - sin posibilidad de Žxito- abandonar la
lucha arancelaria si le dan categor’a de "econom’a peque–a y
vulnerable"[14]. Alega que excluyendo su exportaci—n
petrolera, pertenece a esa categor’a. Astucia tonta, porque implica de todos
modos una reducci—n de aranceles y que de aumentar sus otras exportaciones –
algo deseable- deba bajar aranceles al nivel negociado por otros. Uruguay y
Costa Rica, que si califican, no aceptan ese rango para mantener un fuerte status
negociador.
ÀHay vida sin Doha?
Dejar caer la Ronda de Doha es la mejor soluci—n. Hay tal enredo en el enfoque actual que lo hace opaco y muy
dif’cil de aplicar, en particular para los pa’ses en desarrollo que no cuenten
con una burocracia especializada. Esto no significa el final de la OMC y hay
algunas lecciones que aprender cuando se revisan las razones del fracaso.
Primero. El consenso para
la Ronda de Doha se obtuvo con una gran presi—n de EE.UU., despuŽs del ataque
al World Trade Centre. Ahora es evidente que una nueva ronda de negociaci—n era
prematura, como lo dijo el "Grupo de Afines", encabezado por India. Ellos
insist’an en resolver primero los asuntos pendientes de la Ronda Uruguay. Ten’an
raz—n.
Segundo. El esp’ritu de las negociaciones en OMC ignora realidades
sobre gobierno y asuntos vitales de
pol’tica domestica. Las propuestas en OMC tienden a ignorar las realidades
nacionales y proponer pol’ticas que abren espacios a los carteles internacionales
ap‡tridas.
Tercero. La Ronda Doha se proclam— y acept— como la
ÒRonda del DesarrolloÓ, pero las negociaciones se trabaron precisamente porque
no lo era.
Hay actividades urgentes para la OMC, que no se relacionan
con Doha y que al ser abordadas ahora ayudar’an a su estabilidad institucional y
transparencia. He aqu’ dos sugerencias.
Hay un mandato muy espec’fico
de la Conferencia Ministerial del 2001[15], para resolver 48 Òproblemas de aplicaci—nÓ de los
acuerdos, que no se ha cumplido. Con s—lo ese mandato, hay para mantener bien ocupados
a los miembros de la OMC en asuntos de interpretaci—n. En los casos de
acusaciones en base a textos dudosos se llevar‡ el asunto al îrgano de Soluci—n
de Diferencias de la OMC, porque se trata de acuerdos ya suscritos. Esa es una
manera pertinente para hacer frente a los textos sembrados de ÒambigŸedades
creativas " para obtener consenso en la Ronda Uruguay.
TambiŽn hay mucho que hacer debatiendo sobre la
conformidad de las normas incluidas de los acuerdos comerciales regionales o
bilaterales con las normas multilaterales de la OMC, que son las que por su
rango multilateral deben prevalecer.
La Ronda de Doha puede que no haya sido una buena idea,
pero incluso las buenas ideas fallan cuando el momento no esta maduro.
[1] REUTERS 28 junio, 2010 .
[2] Adem‡s de esos 10, hay otros asuntos, como completar datos que
debieran estar en el borrador
TN/AG/W/4/rev.4, tales como valor de la producci—n agr’cola , topes de
subsidios espec’ficos para las cajas ‡mbar y azul de los pa’ses desarrollados, los
equivalentes ad valorem de aranceles espec’ficos y las cuotas arancelarias
(anexo C del borrador). Argentina, China e India se–alan esas omisiones desde
mayo 2010.
[3] Walker considera sustanciales los
siguientes asuntos: flexibilidad en caja azul para EEUU; subsidios al algod—n; aumento de
productos sensitivos pra Canad‡ y Jap—n; un tope de 100% en los aranceles de
pa’ses desarrollados; Cuotas Arancelarias para los productos sensitivos; simplificaci—n
arancelaria en relaci—n con el anexo N; Productos Especiales; Mecanismo de
Salvaguarda Especial; Productos Tropicales y erosi—n de preferencias. Hay otros
que Walter no considera, como la propuesta argentina sobre revisi—n de la caja
verde y la excepci—n cubana financiamiento de exportaciones.
[4] Sin la ÒTrade Promotion AuthorityÓ
(autoridad de promover el comercio) los acuerdos firmados pueden ser alterados en
el congreso de EE UU, lo que le quita sentido a negociarlos. Con la TPA se toma
o se deja.
[5] Argentina; Bolivia; Brasil; Chile; China;
Cuba; Ecuador; Egipto; Guatemala; India; Indonesia; MŽjico; Nigeria; Paquist‡n;
Paraguay; Perœ; Filipinas; Sur çfrica; Tanzania; Tailandia; Uruguay; Venezuela;
Zimbabwe
[6] Antigua y Barbuda; Barbados; Belice; Benin;
Bolivia; Botswana; China; Congo; Costa de Marfil; Cuba; Dominica; El Salvador;
Grenada; Guatemala; Guyana; Hait’; Honduras; India; Indonesia; Jamaica; Kenya; Corea;
Mauricio; Madagascar; Mongolia;
Mozambique; Nicaragua; Nigeria; Paquist‡n; Panam‡; Perœ; Filipinas; Repœblica
Dominicana ; St Kitts y Nevis; St. Lucia; St Vincent y Granadinas;
Senegal; Sri Lanka; Surinam; Tanzania; Trinidad y Tobago; Turqu’a :
Uganda; Venezuela; Zambia; Zimbabwe
[7] OMC, FAO y CIA Year Fact Book.
[8] TN/AG/GEN/30 and JOB/AG/3, 4, 5, 6 & 7
[9] Pa’ses Menos
Adelantados
[11] En la Mini- Ministerial de julio 2008,
Bangladesh and Cambodia quer’an un 100% de acceso sin cuotas o aranceles (DFQF)
y el resto quer’a s—lo 97%. Ese 3% son los textiles, algo en que Bangladesh y
Cambodia son muy competitivos.
[12] Argentina,
Brasil, Egipto, India, Indonesia, Namibia, Filipinas, Sud‡frica, Tunez,
Venezuela.
[13] TN/AG/GEN/31,2 de junio
de 2010
[14] Las Òeconom’as peque–as y vulnerablesÓ
son aquellas que exportan menos del
0,1% del comercio mundial. A esas se les permite, temporalmente, una
menor reducci—n de aranceles. Bolivia est‡ en esa categor’a.
[15] WT/MIN(01)/DEC/1
20 November 2001