ONU- Derechos Humanos : Examen de la conducta de Estados Unidos

Por Umberto Mazzei

Ginebra, 18/11/2010

 

En las Relaciones Internacionales el ‡mbito multilateral es muy importante. Hay organismos donde se busca amarrar el futuro econ—mico de la humanidad, como en la Organizaci—n Mundial de la Propiedad Intelectual - OMPI, la Organizaci—n Mundial del Comercio – OMC, etc.. En otros se gestan fechor’as a corto plazo, como cuando la Organizaci—n Mundial de la Salud – OMS modific— normas para declarar pandemia a la gripe porcina (A/H1N1) y enriquecer m‡s a los carteles farmacŽuticos. Sin duda, el organismo m‡s conocido es la ONU, donde hay muchos temas: econ—micos, sociales y legales. Entre ellos est‡n los Derechos Humanos, que tienen poca consecuencia real, pero su gran importancia moral los hace trascendentes para la imagen y el prestigio.      

 

Antes los Derechos Humanos se manejaban en una Comisi—n de Derechos Humanos, que s—lo inclu’a algunos miembros y que se desprestigi— porque los acusados eran siempre los mismos y siempre del Tercer Mundo. En su lugar se cre— en 2006 el Consejo de Derechos Humanos, que lo conforma una rotaci—n de 47 pa’ses. En su seno se aprob— la idea del Examen Peri—dico Universal – EPU; un mecanismo de la ONU para revisar la conducta de todos los pa’ses en cuanto al respeto de los Derechos Humanos. Este mecanismo permite que pa’ses peque–os o perifŽricos puedan, por fin, se–alar las faltas de los grandes.

 

El procedimiento del EPU es que Consejo en pleno analiza durante dos semanas la conducta de tres grupos de pa’ses cada a–o. El orden de presentaci—n se decidi— en un sorteo y el ciclo concluir‡ el a–o pr—ximo. Para cada examen de pa’s se nombra, siempre por sorteo, una troika que analiza los hechos e inquietudes surgidos de las exposiciones y presenta su informe.

 

Estados Unidos est‡ entre los œltimos pa’ses de la lista y este oto–o le toco su turno, junto con  Liberia, Malawi, Mongolia, Panam‡, Islas Maldivas, Andorra, Bulgaria, Honduras, Islas Marshall, Croacia, Jamaica, Libia, Micronesia, Libano y Mauritania. Como es de esperar, su examen se sigui— con mucha atenci—n. Se trata del pa’s m‡s poderoso, que tiene un continuo serm—n moralizante y que se propone como el ejemplo a imitar para el resto del mundo, pero que viola el Derecho Internacional con bloqueos, invasiones y agresiones bŽlicas sin causa, protege a terroristas convictos y ordena oficialmente torturas, secuestros y asesinatos.

 

El examen es interactivo y tiene una duraci—n de tres horas: una hora para el pa’s que es examinado y dos horas para los pa’ses que se inscribieron en la lista para intervenir. El tiempo en que interviene uno u otro se ajusta al deseo del pa’s que es examinado. En este caso, la delegaci—n de Estados Unidos gast— en una exposici—n los quince minutos iniciales y cedi— la palabra a los dem‡s para sus intervenciones. Luego de un rato, el Presidente del Consejo - el embajador de Tailandia – deten’a las intervenciones de las otras delegaciones y regresaba la palabra a la de Estados Unidos, para que respondiese preguntas y comentase  sobre lo dicho por otros pa’ses o sobre temas que prefiriera resaltar. De esa forma el reloj consumi— la hora de Estados Unidos y las dos horas de los otros pa’ses.

 

En el caso de Estados Unidos, la troika de trabajo esta compuesta por  Camerœn, Francia y Jap—n. Su tarea es procesar la informaci—n  que durante el examen recopil— la secretaria del Consejo de Derechos Humanos. Esa misma troika presentar‡ un informe en marzo del 2011, que ser‡ sometido a un debate para su aprobaci—n. Ese œltimo debate tiene poco espacio de tiempo: 20 minutos para el pa’s examinado, 20 minutos para los otros pa’ses y 20 minutos para las ONGs, que en ocasi—n de esos informes si son tomadas en cuenta.

La lista

El pa’s que responde tiene una hora para hacer su exposici—n y los todos los dem‡s tienen s—lo dos horas, con un m‡ximo de dos minutos por pa’s. Como es l—gico esas dos horas apenas alcanzan para que digan lo suyo s—lo unos 60 pa’ses. Para eso se abre una lista de inscripciones y los pa’ses hablan segœn el orden en que se inscribieron en la lista, hasta cumplidas las dos horas. El que no habl—, call— para siempre o É hasta el pr—ximo examen.

 

Hasta el a–o pasado, las inscripciones de los pa’ses en la lista se hac’an temprano en la ma–ana; pero lleg— el examen de Ir‡n y como en la ONU aœn se hace lo que quiere Israel o Estados Unidos, el a–o pasado se cambiaron las reglas porque Israel se inscribi— por sorpresa la noche anterior. Hubo murmullos y como la maniobra era muy truculenta, Israel luego le cedi— su primer lugar a Argelia, para disimular, pero qued— de segundo.

 

En un caso tan relevante y jugoso como el de Estados Unidos, las maniobras para inscribirse entre los primeros 55 de esa lista comenzaron temprano. Unos para tener ocasi—n de acusar y otros para quitar espacio a quienes acusan. Como el tiempo es tan limitado, las intervenciones no pierden tiempo y van directamente a las recomendaciones, que es lo que retendr‡ el informe final.  

 

La lista se inici— el jueves 28 de octubre y hubo un madrugonazo del ALBA. La lista qued— encabezada por Cuba, seguida por Venezuela, Rusia, Iran y el resto del ALBA entre los diez primeros. Los Estados Unidos asombrados, presionaron – llamŽmoslo ÒlobbyÓ-  para tratar de romper la lista o crear algœn incidente que llevara a modificar el orden establecido, porque era obvio que los minutos iniciales se concentrar’an en cr’ticas directas a EEUU.

 

Los de ALBA pasaron noches en el estacionamiento, velando para cuidar la lista e impedir un golpe de mano y en efecto hubo amagos de anular la lista y abrir una nueva, pero no tuvieron Žxito. Hubo en cambio pa’ses que al parecer cedieron al ÒlobbyÓ, porque no regresaron para confirmar su puesto en la lista o cedieron su lugar. Se desconocen las razones, pero  sucedi— con Sud‡frica, Pakist‡n, Jordania, Siria  y L’bano, que cedi— su puesto a Suiza.

 

Las recomendaciones

EEUU  recibi— 228 ÒrecomendacionesÓ, la cifra m‡s alta de las recibida por algœn pa’s entre todos los que se han examinado. Traducido del lenguaje diplom‡tico, son 228 acusaciones por su conducta en Derechos Humanos, m‡s aœn que Israel.

 

Varios pa’ses europeos ÒsugirieronÓ la necesidad de cerrar el famoso centro de tortura en Guant‡namo. La reiteraci—n de ellos y la respuesta – que fue le’da - del representante norteamericano, deja claro que fue algo acordado previamente para que los europeos no parezcan indiferentes ante esa notoria y escandalosa violaci—n no s—lo de los Derechos Humanos, sino de todos los c—digos de conducta humana civilizada.

 

Parece que a ciertos pa’ses europeos les preocupa la persistencia de los centros de detenci—n y tortura norteamericanos, los conocidos y los secretos, porque ya comienza a conocerse su criminal complicidad. Hace pocos d’as (15 noviembre) la BBC  anunci— una compensaci—n millonaria a los antiguos prisioneros brit‡nicos de Guant‡namo para que no demanden al Servicio de Inteligencia de Su Majestad  (M15 y M16) por la colaboraci—n prestada para su secuestro y durante sus torturas all’.

 

Relacionado con ese tema anterior, hubo reiteradas peticiones de que se procese y se castigue a los responsables de los secuestros, torturas y ejecuciones extrajudiciales ejecutadas por —rganos del gobierno norteamericano, como el Comando de Operaciones Especiales y la CIA 

 

Un tema de las cr’ticas fue la resistencia de Estados Unidos a ratificar una lista de convenios internacionales que protegen a sectores vulnerables. Se mencion— los de Desapariciones Forzadas, Corte Penal Internacional, Organizaci—n Internacional del Trabajo, Convenio Internacional de Derechos Econ—micos, Sociales y Culturales, Eliminaci—n de Discriminaci—n contra la Mujer, Derechos del Ni–o, Trabajadores Migrantes, Declaraci—n de Pueblos Ind’genas y m‡s aœn.

 

Se mencion— la responsabilidad de Estados Unidos en el deterioro de la econom’a global con su conducta irresponsable que promueve burbujas que al explotar se traducen en desempleo, hambre e inseguridad y deterioran m‡s aœn las condiciones de pobreza.

 

Un tema recurrente fue el criminal bloqueo de Cuba, porque el bloqueo es considerado en Derecho Internacional como un acto de guerra, que tiene intento genocida y que adem‡s viola los derechos de terceros estados.

 

Se denunci— la comisi—n diaria de cr’menes de guerra por las tropas de Estados Unidos en el pa’ses invadidos y durante sus acciones en otros territorios.

 

Se le acus— de injusto encarcelamiento de personas por razones pol’ticas y se mencionaron los nombres de los famosos cinco cubanos, de Leonard Peltier y Mumia Abu-Jamal

 

Varios pa’ses pidieron que Estados Unidos permita la extradici—n del notorio terrorista cubano Luis Posada Carriles, pr—fugo de una c‡rcel venezolana. Es curioso que Venezuela, que la reclama tambiŽn, no reclamara el refugio dado en Estados Unidos a los terroristas Raœl D’az Pe–a, JosŽ Antonio Colina y Germ‡n Varela, venezolanos convictos por atentados contra sedes diplom‡ticas extranjeras en Caracas y pr—fugos en Miami.

 

TambiŽn se habl— de la violaci—n de los derechos de los pueblos ind’genas, de la violencia y discriminaci—n contra migrantes, del enjuiciamiento de menores y enfermos mentales, de la discriminaci—n racial y de los atentados norteamericanos contra el medio ambiente.

 

Comentario

La escasa educaci—n human’stica, t’pica de la ense–aza en los Estados Unidos, no favorece el desarrollo de ese nivel cultural alto que facilita la tolerancia. Esa carencia tambiŽn hace que sus masas sean muy influenciables por los medios, cuya propiedad est‡ concentrada.

 

En otros pa’ses, con mejor nivel human’stico, hay m‡s sentido cr’tico y los cr’menes de sus gobiernos deben negarse o repudiarse. En Estados Unidos, cuando llegan a conocerse, hay mucha gente que aprueba. Eso hace dif’cil pol’ticamente juzgar a los altos responsables de los cr’menes cometidos en nombre de Estados Unidos o corregir ese rumbo.

 

Es una sociedad a la que Hollywood ha inculcado el sentido justiciero del cow boy m‡s r‡pido y cuyos gobiernos, sectas y medios desinforman para fomentar el miedo. Miedo que luego se manipula en nombre de la seguridad para acostumbrar a sus ciudadanos a controles vejatorios y fomentar el odio y desprecio hacia lo que sea diferente.