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Política Económica
Ventana Global 26-07-04
La renovación de elites: sugerencias del caso Chavez Por Umberto Mazzei
"La Historia es irresistible, pero no tiene prisa " dice tersamente en su libro "La ilusión económica" el politólogo Emmanuel Todd. Quiere decir que la sociedad evoluciona sobre reglas de causa y efecto, pero las circunstancias marcan el tiempo. Algo así descubrió Niccoló Machiavelli hace 500 años. Por eso el estudio de la historia evita repetir errores.
El caso Chavez nos remonta a las circunstancias de la independencia latinoamericana, cuando cae una élite que deja de representar las raíces culturales y económicas del país. En España el afrancesamiento comienza con la llegada de los borbones y culmina con la renuncia de la corona a favor de José Bonaparte. El pueblo se rebeló contra el usurpador y sólo la intervención de la Santa Alianza demoró la expulsión de las elites alienadas y desacreditadas. En América Española se repudió, además, la corona.
El sentido nacional en América Latina se fue consolidando desde principios del siglo XX junto con el desarrollo de una élite económica y profesional. Las políticas económicas se inspiraron en las escuelas de Friedrich List, Maynard Keynes y Raúl Previch, que son sucesivas y se complementan. Todas se basan en un sentido nacional del desarrollo económico, donde la demanda nacional es la base para el crecimiento productivo y los salarios son la base de la demanda. En general fueron tiempos de cohesión nacional y desarrollo económico y social armónico. La democracia se afirmó como aspiración y los partidos forman parte de las creencias colectivas que unen la sociedad, como la religión y el folklore.
En Venezuela el sistema económico se pervierte en los 70 por falta de competencia en el mercado interno y la protección indiscriminada en la substitución de importaciones. Se crearon rentas, no por falla de la doctrina económica sino por corrupción en la administración del Estado. Se crea la complicidad de la élite política con la élite económica a expensas de los otros sectores. Los aranceles o licencias llegan a tener apellido. El costo de los productos protegidos aumenta y crece la brecha de ingresos entre un 10% superior de la población y las clases medias. Se pavonean las nuevas fortunas hechas a la sombra del privilegio. Un 40% - 50% de la población "gambetea" la pobreza con ingresos irregulares de la economía informal. La élite se aliena culturalmente en un juego de símbolos de status extranjeros. Es un fenómeno latinoamericano, con variedades locales.
Viene la crisis petrolera y la abundancia internacional de petrodólares. Créditos fáciles que crean una deuda externa que no corresponde a inversiones reproductivas. El dinero que entra para proyectos suele salir hacia cuentas privadas. Tiempos de la "economía de la oferta", que es el eufemismo para endeudamiento. Las entidades financieras internacionales prestan para pagar la deuda a los bancos extranjeros, a cambio de un paquete de reformas. El paquete incluye siempre la adopción de la filosofía neo-liberal como política económica.
Es una filosofía simple: la ganancia es el único criterio de eficiencia. También es antigua: la adoración del dinero. Pasiva en lo social: el mercado hace justicia. Elemental en economía: abrir mercados a la oferta. Su contenido se prestó bien a los intereses de Inglaterra cuando era la única potencia industrial. En países desarrollados se le elogia en público, pero la aplican a medias.
Su aplicación no es fácil para países en desarrollo. La privatización constituyó fuente de corrupción: venta regalada de activos. Transformó monopolios públicos en monopolios privados. La apertura fue unilateral, porque los mercados extranjeros permanecen protegidos para productos agrícolas o textiles. Los desequilibrios en la balanza de pagos crean devaluación e inflación crónicas, que erosionan los ahorros nacionales y los salarios reales; pero benefician a los propietarios de divisas. Se crean dos circuitos económicos divergentes. Desempleo, caída de la demanda y estancamiento económico en el circuito nacional. Alegre dispendio en el circuito internacional cuya vitrina son los centros comerciales. Las brechas sociales y la población pobre aumentan. La clase media se empobrece. Miseria y riqueza crecen separadas.
La fe en las promesas de partidos se desgasta: cada nuevo gobierno hace sentir nostalgia del anterior. Se vota sistemáticamente por el partido del cambio. Pocos partidos latinoamericanos son reelegidos.
El escepticismo aumenta la abstención electoral y disminuye la legitimidad. Las divisiones entre grupos antropológicos y culturales se profundiza. La situación se agrava con la percepción de que la formación cultural de la élite la orienta hacia un modelo extranjero, como con Carlos Andrés Pérez II y sus IESA boys. Empeora cuando se la percibe como sumisa con el otro país, como Rafael Caldera II y los empresarios manejando la crisis bancaria. Fue una élite de complicidades, culturalmente alienada. Se aisló de la realidad nacional al marginar profesionales competentes por decir verdades que no quiso oír. Fue la última oportunidad de aquella clase dirigente.
Las mayorías venezolanas escucharon el discurso del candidato más radical: Chavez, el símbolo del alzamiento militar, el enemigo del sistema. El rostro violento contra la creciente miseria nacional. Se votó masivamente contra una élite incompetente y servil que orientó la política económica del país contra sus propios intereses. Pero la reacción nacional no siempre espera las elecciones, también hay derrocamiento previo por furor popular (Argentina, Bolivia, Ecuador).
El cambio anti-sistema produjo una convulsión política e institucional que barrió la elite política y condicionó la élite económica. Los resultados fueron desastrosos para la economía por una larga prioridad de la polémica política. Una huelga general de 60 días contra un gobierno rico es destruir deliberadamente la economía para agudizar la crisis político-social. Un presidente que mantiene un constante discurso de incitación agresiva cosecha intranquilidad social y económica. Un enfrentamiento irracional que no ha resuelto nada y empeorado todo.
El impase tendrá una salida institucional el 16 de agosto, pero hay cambios irreversibles. El chavismo es hoy una fuerza política permanente y con mayoría relativa. Tiene opción a ganar las elecciones siguientes porque en Venezuela vence quien saque más votos, sin segunda vuelta. Sólo una coalición permanente puede alejarlo del poder, como en Chile con Pinochet. La personalidad de Chavez obtiene una identificación instintiva en el mosaico de raza y cultura populares. Es un caso persistente en los caudillos: Boves, Zamora, Zapata, Villa, Cárdenas, Perón. El protagonista de la nueva fase será una sociedad civil en ascenso político, pero la política girara en torno al caudillo Chavez. "Plus ça change, plus c'est la meme chose", dicen los franceses.
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