|
Ventana Global 5 ¡ Sugar, Sugar ¡ (publicado el 21/4/00 por Prensa Libre, Guatemala) Los recientes acontecimientos nacionales entorno a las importaciones y el precio del azúcar despiertan algunas reflexiones sobre ese producto desde la perspectiva internacional. Hay algunos hechos que nos conviene considerar, antes de aplicar políticas comerciales en un mercado que es de los mas distorsionados y menos abiertos. Subsidios El dinero que se gasta anualmente en los países desarrollados que hacen falsamente competitiva su azúcar sería suficiente para pagar el servicio de la deuda externa de los Países Pobres Altamente Endeudados –PPAE ($ 8,714.4 millardos; f.WB). Los Estados Unidos subsidiaron en 1996 por un total de US$ 908. millones. Pero por lo menos fue para una producción dirigida a su mercado, porque sólo re-exportan unas 200,000 TM de azúcar refinada. Japón es otro importador neto, pero gasta US$968 millones para producir 880.000 TM de las 2.390.000 TM que consume. La Unión Europea tiene una política aún más distorcionante. En 1997 gastó US$ 7, 285 millones en subsidios a la producción y US$ 950.4 millones en lanzar 1.7 millones de TM de azúcar al mercado internacional. Esa cifra la coloca absurdamente como el segundo exportador mundial, después de Brasil. Claro está que también hay subsidios que retornan a sus orígenes. El "Sugar Lobby" de los Estados Unidos es el principal grupo financiador de campañas políticas. Precios Otro hecho distintivo es el de precios diferenciados. Casi todos los exportadores de azúcar pueden ser técnicamente acusados de Dumping, pues exportan a precios más baratos que los nacionales, por lo que también necesitan protección. Por ejemplo, Tailandia, que es el segundo exportador del Pacífico, tiene un sistema con tres tipos de precios: A) precio alto y con cuota para consumo doméstico; B) precio para contratos internos a largo plazo; C) precio internacional para exportación sin restricciones. Su arancel es de 65% y con cuota de 13,396 TM. Una clara excepción entre exportadores es Australia, donde el precio interno es igual al internacional y la importación es libre de arancel. Las propias transacciones internacionales varían de precio. Unos precios son los que se venden dentro de las cuotas, que básicamente se aplican a el azúcar crudo y otros los que se cotizan en la bolsa de New York a el azúcar refinado. Al punto de que algunas re-exportaciones norteamericanas son meros desvíos de embarques. Para hacer el panorama mas complicado también hay los precios asignados en trueques, a veces triangulados como los que realiza Cuba. Mercados Los mercados de exportación tampoco son simples. Miremos a los Estados Unidos, por ser el más grande importador. El uso de edulcorantes en 1998 -99 fue de 136 libras/persona, el más alto del mundo. Así hay de gordos. Para coordinar la producción, el consumo y las importaciones el gobierno ha creado un sistema de créditos de apoyo a los precios y una cuota arancelaria garantizada ante la OMC (1,139 millones de TM) que arbitrariamente fue dividida en dos. Una cuota grande para el azúcar crudo, que se administra asignando cantidades a países individuales. Otra aplicada a el azúcar refinado, que se usa según el mercado. Lo gracioso es que el sistema de mantener altos los precios del azúcar ha estimulado el desarrollo de un producto sucedáneo: la Fructosa de Maíz, industria que ha conquistado un 45% del mercado americano sin gozar de apoyos ni protección. ¡Alerta ¡ Umberto Mazzei |